Cotizar para la jubilación siendo nómada digital: lo que nadie planifica hasta que es tarde
Hay una conversación que los nómadas digitales casi nunca tienen y que tarde o temprano llega de golpe. No cuando tienes treinta años y el trabajo va bien y el mundo es tuyo. Llega cuando tienes cuarenta y pico, o cuando alguien de tu entorno cercano se jubila y ves lo que cobra, y de repente te preguntas cuánto llevas cotizando tú y qué va a pasarte cuando llegue ese momento.
Si llevas años como autónomo. Has pasado por el RETA en diferentes momentos, has tenido temporadas fuera de España cotizando en otros sistemas, y has tenido también períodos donde simplemente no cotizabas porque vivías en un país que no te obligaba a ello y te parecía dinero que podías ahorrar. Lo que sé ahora, que no sabía entonces, es que esas decisiones tienen consecuencias reales décadas después. Y que el sistema de pensiones español castiga los huecos en la cotización de una forma que no es intuitiva hasta que alguien te lo explica.
Este artículo es el que yo necesitaba hace años.
El punto de partida que nadie quiere mirar
La pensión de jubilación de los autónomos en España es, en promedio, casi un 40% inferior a la de los trabajadores asalariados. Eso no es un problema de mala suerte ni de discriminación del sistema: es el resultado directo de décadas en las que los autónomos cotizaban por la base mínima posible para pagar menos cada mes.
Según datos del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social de septiembre de 2024, la pensión media de jubilación de un autónomo se situó en 967 euros, mientras que la de un trabajador asalariado bajo el régimen general alcanzó los 1.607 euros. La diferencia de 640 euros responde en gran medida al nivel de cotización de cada colectivo.
Eso es mucho dinero. Cada mes, durante los años que vivas después de jubilarte. Y es la consecuencia directa de haber cotizado lo menos posible durante la vida activa, algo que hasta hace poco era literalmente la norma entre los autónomos españoles.
La buena noticia es que desde 2023 el sistema ha cambiado, ya no puedes elegir cotizar por la mínima independientemente de lo que ganes. Ahora cotizas en función de tus rendimientos netos reales. La mala noticia es que si llevas años cotizando por bases bajas o con períodos sin cotizar, ese historial ya está ahí y te va a afectar.
Cómo funciona el sistema y por qué los huecos duelen tanto
Para entender qué le pasa a la pensión de un nómada digital que ha tenido años fuera del sistema español, hay que entender cómo se calcula la pensión.
La base reguladora de la pensión se obtiene dividiendo por 350 las bases de cotización de los 300 meses anteriores a la jubilación, es decir, los últimos 25 años. Si hay períodos sin cotizar, no se aplica integración de lagunas, lo que significa que esos meses cuentan como cero en el cálculo.
Esto es crucial para un nómada digital. En el sistema general de trabajadores por cuenta ajena, cuando hay un período sin cotizar, la Seguridad Social rellena ese hueco con la base mínima del momento, algo que se llama «integración de lagunas». Con el RETA eso no pasa. Cada mes que no cotizas es literalmente un cero en el promedio de los últimos 25 años.
Ejemplo concreto: imagina que llevas 20 años como autónomo pero tienes cuatro años de hueco en el medio, cuando vivías en Asia o en Latinoamérica y no cotizabas en ningún lado. Esos cuatro años son 48 meses a cero. Divididos entre los 300 meses de referencia, arrastran la base reguladora hacia abajo de forma significativa. No es una penalización nominal: es matemática pura.
Para acceder al 100% de la pensión, en 2025 se necesitan haber cotizado al menos 36 años y medio, cifra que subirá a 37 años a partir de 2027. Con 15 años cotizados se accede solo al 50% de la base reguladora. Y la edad de jubilación ordinaria en 2025 es de 66 años y 8 meses, con la trayectoria hacia los 67 años.
Para alguien que empezó tarde a cotizar, que tuvo años sin cotizar, o que lleva parte de su vida profesional en sistemas de otros países sin convenio bilateral con España, las cuentas pueden salir bastante peores de lo esperado.
El nuevo sistema de cotización por ingresos reales: lo que cambia
Desde 2023 los autónomos en España cotizan según sus rendimientos netos reales, no según la base que elijan libremente. El sistema tiene 15 tramos que van desde menos de 670 euros mensuales de ingresos hasta más de 6.000, y cada tramo tiene una base mínima y máxima de cotización.
En 2025 la base mínima de cotización ronda los 960 euros al mes, lo que supone una cuota de unos 299 euros mensuales. La base máxima puede llegar a los 4.720 euros, con una cuota de aproximadamente 1.472 euros.
El proceso funciona de forma provisional durante el año y se regulariza después a través de la declaración de la renta. Si has cotizado de más recibes devolución, si has cotizado de menos pagas la diferencia.
Lo que esto significa en la práctica para la jubilación es que ya no hay la opción de cotizar por la base mínima independientemente de cuánto ganes. Si tus ingresos reales son altos y cotizas por la mínima, la Seguridad Social te va a ajustar la diferencia después.
Para quien lleva años cotizando por bases bajas y tiene ingresos reales más altos, el cambio puede suponer un incremento en la cuota mensual. La contrapartida es que la pensión futura también mejora.
La trampa del nómada que no cotiza en ningún lado
Esta es la parte que más afecta específicamente al perfil nómada y que menos se discute en los artículos habituales sobre autónomos.
Un nómada digital que vive en países sin acuerdo bilateral con España, que no está dado de alta en el RETA español y que tampoco cotiza en el país donde reside, técnicamente no está construyendo derechos de pensión en ningún sistema. Cada año que pasa en esa situación es un año que no va a contar en el cálculo de ninguna jubilación en ningún lugar del mundo.
Eso puede parecer un problema abstracto a los 30 años. A los 50, cuando te das cuenta de que llevas veinte años cotizando intermitentemente, puede ser un susto bastante real.
Los convenios bilaterales de Seguridad Social que España tiene con determinados países permiten que el tiempo cotizado en esos países se compute para los requisitos de pensión española, aunque no para la base de cálculo. Esto significa que si has cotizado diez años en Reino Unido y diez en España, podrías cumplir los veinte años necesarios para acceder a pensión. Pero la cuantía de esa pensión se calcula solo sobre lo cotizado en España.
El listado de países con convenio bilateral con España incluye la mayoría de países de la UE, y también Marruecos, Túnez, Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Chile, entre otros. Si has cotizado en esos países, conviene que lo compruebes con la Seguridad Social española porque puede tener valor real.
Qué puedes hacer ahora si tu historial de cotización tiene huecos
Lo primero es saber exactamente cuál es tu situación. La Seguridad Social tiene un servicio en su sede electrónica que te permite consultar tu informe de vida laboral, donde aparecen todos los períodos cotizados, el régimen, las bases y el tiempo total acumulado. Es gratis y da mucha información sobre dónde estás.
Con esa información en la mano, hay varias opciones según el caso.
Si llevas años en el RETA pero por bases bajas, subir la base de cotización ahora tiene un efecto directo en la pensión futura. El nuevo sistema lo limita a los ingresos reales, así que no puedes cotizar por encima de lo que ganas, pero si tus ingresos han crecido y seguías en la base mínima por inercia, el ajuste automático del nuevo sistema ya te debería haber subido la cotización. Si no es así, vale la pena revisarlo.
Si tienes períodos sin cotizar que caen dentro de los últimos 25 años, esos huecos van a pesar en el cálculo. No se pueden rellenar retroactivamente en el sistema de pensiones, pero sí se puede compensar cotizando más en los años que quedan. La lógica es simple: cuanto más altas sean las bases en los años finales de la vida laboral, más compensan los ceros de los huecos pasados.
Los planes de pensiones individuales siguen siendo una herramienta complementaria aunque el límite de desgravación fiscal es bajo, solo 1.500 euros anuales desde 2023. Pero desde ese mismo año los autónomos pueden acceder también a los planes de pensiones de empleo simplificados para autónomos, que tienen un límite de aportación mayor y condiciones fiscales más favorables. Para alguien con ingresos altos y pocos años de cotización acumulados, puede ser una forma de complementar lo que el sistema público va a dar.
La opción canaria que muy pocos conocen
Este es el punto específico para quien vive o se plantea vivir en las islas. El RETA en Canarias tiene exactamente las mismas condiciones que en el resto de España en términos de cotización y pensión. Pero hay una ventaja fiscal indirecta que influye en cuánto puedes permitirte cotizar.
Si tu carga fiscal es menor gracias a las deducciones del REF canario, el IGIC más bajo y la RIC, tienes más margen neto disponible cada mes. Parte de ese margen puede destinarse a cotizar por una base más alta en el RETA, lo cual mejora directamente la pensión futura, o a aportaciones a planes de pensiones privados que completen la pensión pública.
No es magia ni ningún mecanismo especial de Canarias para la jubilación. Es simplemente que quien paga menos impuestos tiene más dinero disponible para invertir en su futuro, incluyendo su cotización. Algo que en la práctica muchos autónomos canarios no están aprovechando porque no lo han planificado de forma consciente.
El resumen que conviene leer antes de los 40
Si llevas años como nómada o autónomo digital y no has mirado el informe de vida laboral en los últimos tiempos, el momento de hacerlo no es cuando te queden diez años para jubilarte. Es ahora.
Los huecos en el RETA duelen en el cálculo de la pensión de forma directa y sin integración de lagunas. El nuevo sistema de cotización por ingresos reales ya no permite elegir bases artificialmente bajas. La pensión media de los autónomos sigue siendo casi un 40% inferior a la de los asalariados, y esa diferencia viene de décadas de cotización baja, algo que el perfil nómada tiende a agravar con años fuera del sistema.
Lo que haces o dejas de hacer en los próximos años tiene un efecto directo en lo que vas a cobrar dentro de veinte o treinta. No es un tema para dentro de veinte o treinta años. Es un tema para ahora.
